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| Estatua de Mozart con el Palacio Imperial de Isabel Baviera (Sissí) detrás. Y una intrusa en la clave de sol. |
¡Qué maravillosa ciudad es Viena! Ha sido toda una experiencia caminar por sus calles, conocer a su gente, admirar sus monumentos...es casi casi como estar en Eslovaquia, vaya.
El viaje se me hizo bastante corto, un autobús de Nitra a Bratislava (¡con wi-fi y todo!) y un tren de Bratislava a Viena, en total nos costó 15 euros, ida y vuelta y tardamos unas 3 horas en total.
Nos bajamos del tren y, con ayuda de un mapa y nuestro guía particular, mi amigo Marcin, fuimos a visitar el palacio de Belvedere y sus jardines. ¡IMPRESIONANTE!
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| Palacio Alto Belvedere. |
Jardines Belvedere y Palacio Bajo.
El palacio, que se encuentra alejado del centro, fue mandado construir por el príncipe Eugenio de Saboya, con el fin de tener un lugar para celebrar fiestas, como tenían pocos edificios majestuosos...
Nos dirigimos hacia el centro de Viena para aprovechar el buenísimo día que hacía y ver todo lo posible, ya que a las 5 de la tarde es completamente de noche.
Cada vez que torcíamos una esquina aparecía un palacio imperial, una estatua de Francisco José I (marido de "Sissí" y un poco egocéntrico para mi gusto) o una iglesia o catedral.
Aquí tenéis algunas fotos, quizá así me entendáis cuando digo que es una ciudad IMPRESIONANTE.
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| Una plaza cualquiera de Viena. |
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| Iglesia de San Carlos Borromeo, con Nuria, Elena y Xisca. |
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| Estatua en honor a la emperatriz Maria Teresa. |
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| Museo de Bellas Artes. |
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| Palacio Imperial Heldenplatz. |
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| Estatua en honor de Francisco José I. |
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| Parlamento de Austria. |
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| El Parlamento de nuevo. |
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| Ayuntamiento de Viena. |
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| Universidad de Viena, por dentro es mucho más impresionante aún. |
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| Palacio Imperial. A día de hoy, se utiliza para hacer un show (dentro del palacio) con caballos españoles. |
Ésto es sólo una selección de sitios que son obligatorios para los turistas, pero toda la ciudad es un monumento en sí. Además, la gente es muy amable y tienen una conciencia social admirable. Otro detalle importante, que me hizo acordarme mucho de los dos grandes ciclistas de la familia, es que hay carril-bici por TODA la ciudad, incluidas las calles más pequeñas. Y el respeto que tiene la gente por los ciclistas es alucinante, está muy mal visto que un peatón ande (aunque sea dos metros) por su carril.
Por lo demás el viaje fue genial, lo pasamos muy bien, y aunque anduvimos mucho para poder abarcarlo todo, y nuestros estómagos se resentían después de tanto "kebab", "McDonalds", "pizzas", etc., mereció la pena sin ninguna duda.
Es más, el día 21 de diciembre nos vamos las cinco españolas otra vez a Viena, aprovechando que el 22 por la mañana cogemos el avión de vuelta a España y que Viena en Navidad tiene que ser una pasada, ¡y no pienso perdérmelo!